jueves 19 de noviembre de 2009

Toros dia 11 de Octubre de 2009.















































martes 3 de noviembre de 2009

TOROS DIA 12 DE OCTUBRE DE 2009.




























lunes 28 de septiembre de 2009

Santo Marcos 2009.

Como cada 24 de Septiembre, se ha celebrado en La Peza, el martirio de Santo Marcos, este año la cita era tun tanto especial porque se celebraban 450 años del martirio del Santo a manos de los moriscos.
Es una de las fechas mas importantes en el calendario de celebraciones del pueblo, fiesta que durante mucho tiempo cayó en el olvido, casi hasta llegar a desaparecer, pero es a primeros de los años 80 con la llegada a la Parroquia de La Peza, como párroco D. Juan Saez,es cuando toma un fuerte impulso esta fiesta y a el se le debe el impulso que ahora tiene este día.
Pero este año la celebración tenia algo de mas especial porque son ya 450 años de aque hecho, que marcó un antes y un después en la historia de La Peza, ya que desde muy temprano se le dió culto a este Santo, iniciandoses asi el culto que se ha mantenido ininterrumpidamente hasta nuestros dias, culto que se inicio con un pequeño cuadro, que representaba al Santo vestido con el habito antiguo trinitario, ese mismo cuadro fue el que presidió la ceremonia de su beatificación en la Plaza de San Pedro de Roma, el 24 de Julio de 1899, a manos del Papa León XIII.
Y como cada año, se ha dicho la Misa en al puerta de la ermita, la imagen del Santo presidia la celebración en un altar que se ha hecho este año, por el hecho tan especial, el grupo ha sido como simpre numeroso, este año acompaba a la celebración de la Misa los cantos del coro de la Iglesia Parroquial de Diezma, después de los vivas al Santo se bendijeron los roscos de pan
Ahí estan las fotos de la celebración de este año.














lunes 14 de septiembre de 2009

14 de septiembre: la Exaltación de la Santa Cruz

14 de septiembre: la Exaltación de la Santa Cruz



La liturgia romana dedicó a la Santa Cruz de Nuestro Señor, además del Viernes Santo (cuyo acto central es precisamente la adoración del instrumento de nuestra Redención), dos festividades peculiares, celebradas en la Iglesia universal: la Invención (3 de mayo) y la Exaltación (14 de septiembre). El calendario particular español contempla, por su parte, una tercera: la del Triunfo de la Cruz (17 de julio), en conmemoración de las Navas de Tolosa. La festividad del 3 de mayo recuerda el hallazgo (inventio) de la verdadera Cruz por santa Elena Augusta, madre del emperador Constantino (cuya historia está tan ligada a aquélla desde la famosa aparición la víspera de la batalla del Puente Milvio: In hoc signo vinces). La del 14 de septiembre, que es más antigua, originalmente evocaba el mismo suceso, pues se creía que era ésta la fecha en la que tuvo lugar. Pero para no crear confusiones, acabó por dedicarse a conmemorar la recuperación de la cruz de manos de los persas por el emperador Heraclio.

La célebre peregrina Eteria, valioso testigo de la vida cristiana del siglo IV, refiere con todo detalle en su Peregrinatio la celebración que tenía lugar en Jerusalén el 14 de septiembre, día en el que se juntaba en una misma fiesta la de la Invención de la Cruz y la dedicación de la basílica constantiniana tripartita del Martyrion y la Anastasis (Santo Sepulcro). El concurso de fieles era inmenso y acudían gran número de obispos y monjes y hasta anacoretas provenientes de Siria, Mesopotamia, Egipto y la Tebaida. Llegaban peregrinos de muchas provincias del Imperio. La importancia de la festividad era tal que se equiparaba a la Pascua y a la Epifanía, por lo cual todas las iglesias de Jerusalén se adornaban con la misma riqueza que en estas ocasiones. Con el tiempo la dedicación de la basílica del Santo Sepulcro pasó a segundo plano hasta quedar casi por completo obnubilada.

Con el tiempo, la fiesta de la Exaltación de la Cruz se comenzó a celebrar en todos aquellos lugares donde se conservaba la reliquia de la Vera Cruz (Lignum Crucis). En Roma se introdujo bajo el reinado del papa Sergio I (687-701), según consta por el Liber Pontificalis. En ese día se exponía y adoraba el fragmento de la Cruz llevado a Roma por santa Elena. La ceremonia revestía la misma solemnidad que la adoración que tenía lugar en Viernes Santo y se celebró hasta el siglo XIII. Mientras tanto, a través de los sacramentarios galicanos, había entrado en la liturgia romana la festividad del 3 de mayo, que se celebraba desde la época carolingia sin estar claro su origen. Al fundirse los libros litúrgicos galicanos con el sacramentario gregoriano subsistieron, sin embargo, ambas fiestas, aunque tenían el mismo objeto. Como queda dicho, la del 14 de septiembre, originalmente dedicada al hallazgo de la Cruz, pasó a ser el recuerdo litúrgico de su recuperación del poder de los paganos.


Piero della Francesca: Batalla de Heraclio contra Cosroes II
(Storie della Vera Croce, Arezzo)


El año 614, los persas, al mando del general Sharbahraz, conquistaron Damasco y Jerusalén. De la Ciudad Santa se llevaron la Cruz como trofeo, siendo incrustada en el trono de madera del rey sasánida Cosroes II Parviz (el Victorioso). Durante años, los cristianos, sumidos en disputas internas, no pudieron hacer frente al avance de los persas, pero en 622 el emperador Heraclio tomó finalmente el control de la situación y empezó a avanzar victoriosamente contra aquéllos. En 627 los venció en Nínive, logrando avanzar hasta Ctesifonte, la capital de Cosroes II, el cual huyó sin resistir pero sólo para ser depuesto por los magnates, que pusieron en el trono a su hijo Khavad II, el cual le hizo asesinar, lo mismo que a sus dieciocho hermanos, y entró en negociaciones con Heraclio. En el curso de éstas murió Khavad, siendo sucedido por su hijo Ardacher III, quien firmó la paz con Bizancio, sellándola con la devolución de la Cruz a los cristianos el año 629. Heraclio llevó en triunfo la sagrada reliquia de regreso a Jerusalén. Al llegar a sus puertas, la comitiva hubo de detenerse porque se derrumbó una parte del muro obstaculizando el paso. Apareció entonces un ángel que hizo ver al emperador que la gran pompa de la que iba acompañado no casaba con la humildad con la que Jesucristo había entrado en la Ciudad Santa, montado sobre un pollino. Emocionado hasta las lágrimas, Heraclio se despojó de sus ricas vestiduras y, tomando la Cruz a hombros, entró con ella en Jerusalén, llevándola al Calvario y restaurando la iglesia del Santo Sepulcro.

Tanto la historia de la Invención de la Cruz por santa Elena como la de su recuperación por Heraclio forman parte de lo que se llama la Legenda Sanctae Crucis (Leyenda de la Santa Cruz), que no significa que se trate de un relato mítico o fabuloso, sino una historia para ser leída (legenda) y meditada. El dominico Jacopo de Voragine (1228-1298) la inmortalizó en su famosa Legenda Aurea (Leyenda Dorada). Basándose en ella, Piero de la Francesca (1415-1492) pintó una serie de magníficos frescos en la capilla Bacci de la catedral de Arezzo bajo el título de Storie della Vera Croce (Historias de la Vera Cruz). Es una de las grandes obras maestras del Renacimiento.


Agnolo Gaddi: Decapitación de Cosroes y entrada de Heraclio
con la Vera Cruz en Jerusalén


sábado 12 de septiembre de 2009

La vuelta ciclista a España pasa por La Peza.






Hacia ya dos años que no pasaba una etapa de la vuelta ciclista a España por La Peza. La etapa de hoy partía desde Berja en Almería y concluye en el Alto de Monachil en Sierra Nevada. La espera ha sido un poco larga, porque no se sabia la hora exacta por la que discurriría la vuelta por la Peza, pues tocaba esperar ya que dicha información no llegaba, pues unos puestos en la charneca, otros en la entrada de la huerta del pañero, mucha gente también ha sido la que se ha subido por la “cañá vinagre” a verlos subir por los blancares ya que esa subida es uno de los puertos que tenia la etapa de hoy, y un buen lugar para ver a los ciclistas al máximo de su fuerza.
El que escribe y unas cuantas personas nos hemos ido a ver pasar la vuelta a la “Cruz blanca”.
Sobre las 2:45 mas o menos empezaron a pasar los primeros coches de publicidad de la vuelta, coches de la Guardia Civil y así hasta k sobre las 3:15 mas o menos han empezado a pasar los primeros ciclistas que venían algo distanciados del pelotón k sobre unos 15 minutos después pasaron.
Vamos que ha sido más el ruido que las nueces, pero al menos no ha servido para salir de la rutina de todos los días.



domingo 30 de agosto de 2009

Así se nos ve en la prensa, algo de nuestra historia


La Peza. Tierra de hombres valientes

Es un pueblo netamente serrano, de orografía complicada y atractivo entorno cuando se observa a media distancia. El caserío ocupa una ladera que mira al valle del río Morollón en el que se abre una fértil vega que acaba en una de las colas del pantano Francisco Abellán. En su término hay numerosos miradores para amantes de paisajes y naturaleza viva.

Su urbanismo, estructurado en calles estrechas, limpias y blancas, tiene una bonita plaza rectangular, centro ceremonial de pueblo y escenario de sus famosas corridas de toros. Muchas de sus calles, empinadas y serpenteantes, buscan los restos de una interesante fortaleza árabe, situada encima del pueblo. La fundación de la alquería es de época nazarí y el poblamiento que le precedió, pudiera encontrarse a unos 2.500 metros del actual núcleo urbano, en el llamado Castillejo, otro fortín de medieval.

El castillo, llave del Camino Viejo de Granada

Actualmente La Peza es un pueblo aislado, escondido en la sierra y al que se llega a través de caminos tortuosos, pero en el pasado fue la llave principal del tantas veces nombrado Camino Viejo de Granada, el exclusivamente usado hasta la llegada de los franceses. La evidencia de ello son los cinco mesones que tuvo en el siglo XVI para parada y fonda de los viajeros y el castillo mencionado, bastión militar para el control del paso.

Esta fortaleza fue en el pasado una construcción imponente a juzgar por las descripciones históricas que de ella se conservan. En la actualidad se pueden observar dos recintos; del exterior quedan pocos indicios, pero da idea del perímetro que tuvo, y del interior permanecen restos de sus murallas de tapial, tres torres y los muros de un aljibe. Sin duda una excavación arqueológica y posterior restauración darían al pueblo un interesante marchamo histórico.

Avalado por la historia

No pasó desapercibido para Munzer el magnífico bastión de La Peza. En su viaje hacia Granada, dice: “en el descansamos aquella noche. Todos los que estaban en la fortaleza eran moros, menos el alcaide, que fue nuestro huésped”.

El Apeo, al describirlo ochenta años después, pone de manifiesto que sigue con todo su potencial defensivo puesto a punto: “Encima de la villa está una fortaleza cercada, con sus torres, y tiene aposentos habitables y torrealmenado, con su reducto, puesto sobre una peña, y tiene aljibe dentro, de agua de lluvia, y tiene dos caballerizas y una mazmorra por almazar. El cual está poblado por su alcaide y gente de su casa.”

Ante unas defensas de tal calibre y con sólo 50 cristianos viejos, la mitad mujeres, es comprensible que Aben Humeya, cuando levantó La Peza con 5.000 hombres de guerra, no se plantease ni siquiera el asedio.

Edificios de interés

En la Peza se conservan ejemplares de casas moriscas rurales, una joya en su género. En cuanto a la iglesia tiene la originalidad de contar con dos torres. Se sabe que la primitiva, del siglo XVI, fue quemada en la Guerra de las Alpujarras y sólo quedó de ella la torre llamada “La Carraca”. Se planteó un nuevo templo que empezó a construirse a finales del XVI y se le añadió una torre de piedra –la segunda- en el siglo XVIII, en la que trabajaron Cayón y Acero. El resultado es una interesante construcción de ladrillo visto con cajones de mampostería encalados y con portada barroca, también de ladrillo, que cubre casi toda la fachada, en la que hay heráldica de don Juan Montalbán, escudos episcopales, un medallón de la Encarnación y reloj de sol. El interior tiene hermosa planta rectangular con cubierta de par y nudillo con tirantas, naves laterales y coro.

Aguerridos y valientes

El aislamiento del pueblo, su historia real, su paisaje y paisanaje, han levantado en torno a él una estampa romántica, recogida en la expresión “aguerridos y valientes” con que se reconoce a sus habitantes. He aquí algunos ejemplos que avalan este orgulloso calificativo:

Con los moriscos, La Peza fue cantera de monfíes y único pueblo de la zona que se levantó en la rebelión de las Alpujarras. Sus 250 familias recibieron al mismísimo Aben Humeya con 5.000 moriscos y secundaron, aunque de mala gana, el alzamiento. Poco dignificante de este episodio fue -siempre según la tradición- el martirio del beato Marcos Criado, en la actualidad patrón de La Peza, al que se le ató a una encina y se le arranco el corazón, del que surgió una luz que cegó a lo verdugos.

Casi 250 años después, el 19 de abril de 1.810, otro contingente de tropas llegó al lugar con intención de someterlo. Se trataba de los “gabachos” de Napoleón, que, instalados en Guadix, les faltaba ocupar algunos pueblos de la comarca. Su alcalde, Manuel Atienza, y los vecinos, dijeron que allí no entraban los franceses y organizaron la defensa con piedras y troncos a la entrada del pueblo. Fabricaron un cañón de encina, que reventó y causó gran mortandad entre sitiados y sitiadores, pero consiguió que el ejército se retirara. Días más tarde volvió el invasor dispuesto a someterlos Los superviviente se fueron a la sierra donde se libró el combate definitivo. Atienza, cubierto de heridas, tuvo tiempo de gritar al oficial que pedía su rendición antes de tirarse por un barranco: “¡Yo no me rindo! Soy de la villa de La Peza, que muere antes de entregarse!”

El acontecimiento fue elevado a gesta heroica por Pedro Antonio de Alarcón, en “El alcalde carbonero”. En su memoria los lapeceños enseñan hoy el balcón de Atienza, le han levantado un busto y han escrito su famosa frase en el tajo por el que se arrojó.

El 3 de abril del año 1.881, otro alcalde, “el tío Joseico de Colás”, colaboró en la captura de los famosos bandoleros conocidos como “los niños de Guadix”, por lo que el rey le honró con el titulo de “caballero cubierto”. Los fugitivos murieron achicharrados en el cortijo de los Agustinos, lugar que fue incendiado y del que se negaron a salir.

Los niños de Guadix

Fueron seis presos de la cárcel de la ciudad, entre ellos el tristemente famoso Olivencia Cárdenas, que consiguieron huir a últimos de septiembre de 1880. Su cruenta actividad no duró más de medio año y tuvo como escenario Lugros, Fonelas y Purullena, hasta acabar como se ha relatado. Su hazaña más pintoresca y atrevida tuvo lugar la noche del 27 de diciembre de 1880. Recorrieron el centro de Gaudix tocando guitarras. Le dieron una serenata al jefe de policía y luego, cuando el comandante de la Guardia Civil salió del casino, lo siguieron cantando tras él.

jueves 13 de agosto de 2009

San Marcos, 25 de Abril de 2009.